KANSAS CITY – La disciplina en el béisbol de Grandes Ligas suele ser tan rígida como el acero, pero a veces la naturaleza humana interviene.
El joven prospecto de los Reales, Carter Jensen, protagonizó el pasado jueves un episodio que quedará grabado en las anécdotas más curiosas de la temporada.
Resumen de la jornada sabatina en la MLB
Todo estaba listo para que el receptor novato tomara las riendas detrás del plato frente a los Twins, dándole un respiro necesario al capitán Salvador Pérez.
Sin embargo, el silencio reinó en la habitación de Jensen cuando su alarma falló, provocando que el pelotero se quedara profundamente dormido antes del compromiso.
La ausencia del jugador generó una preocupación inicial en el cuerpo técnico, quienes no lograban localizar al joven receptor mediante llamadas o mensajes de texto.
Ante la falta de respuesta, la organización contactó a los familiares del jugador, temiendo que algo grave hubiera ocurrido en su residencia durante las horas previas.
Afortunadamente, Jensen solo estaba sumido en un sueño pesado, llegando al Kauffman Stadium en un estado de pánico absoluto tras notar el paso del tiempo.

Su retraso obligó a Salvador Pérez a cancelar su día de descanso como designado, teniendo que equiparse de emergencia para cubrir ocho entradas de alta intensidad.
El mánager Matt Quatraro calificó el incidente como una «falta de atención inaceptable», aunque reconoció la honestidad del joven al asumir toda la responsabilidad del caso.
Jensen compareció ante los medios con humildad, pidiendo disculpas públicas a sus compañeros por haber alterado la logística del equipo en un día tan importante.
La respuesta del vestuario fue de apoyo pero con firmeza, recordándole al novato que en el máximo nivel, la puntualidad es tan vital como el bateo.
Este incidente sirve como recordatorio de que, incluso en el profesionalismo extremo, un simple error doméstico puede alterar el destino de un juego de Grandes Ligas.