Bienvenida la tecnología a Cooperstown / Foto: NTI Radio IA
Caracas, Venezuela._ Es hora de transformar el Salón de la Fama. La subjetividad de nosotros los cronistas ha manchado la justicia deportiva. Propongo sustituir votos por datos matemáticos.
El sistema actual parece un concurso de popularidad. Nosotros , los periodistas, no deben decidir quién fue grande. Los números ya dictaron sentencia en el diamante de juego.
Ronald Acuña Jr., con un pobre inicio de campaña
Implementemos un algoritmo de rango automático. Aquel pelotero que logre hitos históricos debe entrar directamente. La frialdad de la estadística es el único juez justo.
Por ejemplo, si un bateador alcanza los 500 jonrones, su placa debe fundirse inmediatamente. No hace falta esperar boletas caprichosas ni favores de ningún comité de expertos.
Quien conecte 3,000 hits demuestra una consistencia sobrehumana. Ese logro es suficiente credencial. Ningún periodista debería tener el poder de cuestionar semejante hazaña en Cooperstown.

En el pitcheo, las reglas serán iguales. Alcanzar 300 victorias o 3,000 ponches garantiza la inmortalidad. El algoritmo procesará el éxito sin sesgos ni rencores personales.
¿Cuál sería entonces nuestra labor informativa? El cronista debe evolucionar hacia un jurado moral. Seremos los guardianes de la integridad y los valores del béisbol.
Si los números aprueban al jugador, nosotros evaluamos su carácter. El uso de esteroides o sustancias prohibidas sería la única barrera para frenar el ingreso.
Asimismo, la conducta fuera del terreno cuenta. Casos de violencia doméstica o actos criminales deben ser penalizados por el gremio periodístico con un veto ético.
Esta división de funciones profesionaliza el proceso. La matemática reconoce el talento físico mientras el periodismo protege la dignidad de la institución ante la sociedad entera.
Soy periodista y entiendo nuestra importancia. Pero el ego de algunos colegas no puede estar por encima de la realidad que reflejan las pizarras electrónicas.
Basta de debates estériles cada enero. Dejemos que la ciencia del deporte exalte a los mejores. Es momento de que los datos dominen la historia definitiva.