New York._ Alexander Zverev selló una actuación memorable en la gran final del Abierto de Estados Unidos tras desplegar un juego sumamente agresivo.
El tenista alemán controló los momentos de mayor presión desde el fondo de la pista para asegurar un histórico trofeo en Nueva York.
El enfrentamiento directo ante el norteamericano Ben Shelton exigió la máxima concentración del deportista germano durante cada juego de la jornada.
Con un servicio dominante y devoluciones profundas, el flamante campeón neutralizó la potencia de su rival en las fases decisivas del choque.
La victoria en el legendario estadio Arthur Ashe representa la consagración definitiva en la carrera del jugador teutón tras años de constante esfuerzo.
Con este logro sin precedentes en la Gran Manzana, el atleta se consolida firmemente entre los mejores exponentes del circuito masculino mundial.
Esta brillante coronación modifica de forma radical el panorama del tenis internacional contemporáneo dentro de las pistas rápidas.
La solidez mostrada a lo largo de toda la competición confirma que el profesional teutón atraviesa el punto más alto de su rendimiento físico y mental.
Desde el inicio todo fue muy intenso
El encuentro definitivo comenzó con una intensidad máxima por parte del deportista teutón, quien quebró la red rival en el mismísimo primer juego.
Esa temprana ventaja le permitió manejar el ritmo con firmeza hasta asegurar la ventaja inicial en la primera manga del partido.
Durante el segundo capítulo del duelo, el potente servidor norteamericano intentó nivelar las acciones apoyado por el ferviente público local presente en la tribuna. Sin embargo, el estratega europeo mantuvo la frialdad necesaria para forzar un desempate decisivo que resolvería a su favor con notable solvencia.
En la instancia del desempate del segundo set, la precisión del competidor teutón rozó la perfección técnica sobre el cemento neoyorquino. Tomó una contundente diferencia de cinco puntos consecutivos que liquidó rápidamente cualquier aspiración del prometedor contrincante estadounidense en esa fase crucial.
La reacción de Ben Shelton
La reacción del jugador norteamericano llegó en el tercer tramo del compromiso mediante saques directos e intercambios agresivos desde la línea de fondo. El talentoso joven local apretó el acelerador en el instante decisivo para conseguir su único quiebre del duelo y descontar en el marcador general.
Lejos de acusar el impacto por ceder ese parcial, el raquetista alemán inició el cuarto tramo con una determinación arrolladora dentro de la cancha. Volvió a romper el potente servicio de su oponente apenas en los primeros minutos de juego para recuperar el control estratégico absoluto del torneo.
El tenista teutón no concedió más margen de maniobra y administró cada turno de saque con una efectividad devastadora para sus rivales directos. Sus tiros ganadores continuaron castigando los rincones del campo hasta sentenciar de forma ineludible la última manga con marcador holgado y contundente.
Tras sostener una intensa batalla que superó ampliamente las tres horas de duración, el deportista teutón levantó los brazos para celebrar la codiciada corona.
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