Las fallas se han reportado principalmente en Zulia, Táchira, Mérida y Trujillo / Foto: NTI Radio
Caracas, Venezuela._ En los últimos días, varios estados del occidente venezolano han registrado nuevos apagones, lo que evidencia la persistencia de una crisis eléctrica que sigue afectando a millones.
Las fallas se han reportado principalmente en Zulia, Táchira, Mérida y Trujillo, donde comunidades completas han quedado sin suministro eléctrico durante horas sin previo aviso alguno.
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De acuerdo con testimonios de residentes, los cortes ocurren tanto en la madrugada como durante el día, generando incertidumbre y alterando significativamente las rutinas laborales habituales.
En algunos sectores, la interrupción del servicio eléctrico ha superado las ocho horas continuas, mientras en otros casos el suministro regresa parcialmente y vuelve a fallar.
Comerciantes han denunciado pérdidas económicas por la imposibilidad de procesar pagos electrónicos, conservar productos refrigerados y mantener operaciones regulares dentro de sus establecimientos comerciales.

Asimismo, la falta de electricidad ha impactado servicios esenciales como hospitales, centros educativos y transporte, obligando a improvisar soluciones ante una emergencia que se repite constantemente.
La conectividad también se ha visto afectada por estas fallas, con interrupciones en servicios de internet y telefonía que limitan la comunicación y el acceso informativo diario.
En el estado Zulia, la crisis eléctrica también incide en el suministro de agua potable, debido a la dependencia directa de sistemas de bombeo que requieren energía continua.
Hasta el momento, las autoridades no han ofrecido explicaciones detalladas sobre las causas específicas de estas fallas recientes, lo que incrementa la preocupación entre ciudadanos afectados.
Expertos señalan que el deterioro de la infraestructura, junto a la falta de mantenimiento, continúa siendo un factor determinante dentro de la crisis eléctrica nacional actual.
Además, el envejecimiento de las líneas de transmisión y la alta dependencia del sistema hidroeléctrico aumentan la vulnerabilidad del sistema ante cualquier tipo de eventualidad.
Estos nuevos apagones reflejan que la crisis eléctrica en Venezuela sigue siendo estructural, con consecuencias directas sobre la economía, los servicios básicos y la calidad de vida.