Atlanta._ Ronald Acuña Jr. inscribió su nombre en los libros de historia de las Grandes Ligas con una hazaña inédita en la era moderna del béisbol profesional.
El guardabosques de los Bravos de Atlanta acumuló cuatro jonrones, cuatro bases robadas y cinco boletos en un extraordinario lapso de tres compromisos consecutivos.
Efectivamente ningún pelotero desde la temporada de 1900 combinó semejante despliegue de fuerza, velocidad en las almohadillas y disciplina en el plato en tres juegos.
Los lanzadores rivales sufrieron el despertar ofensivo del estelar jugador venezolano durante la reciente serie en la carretera contra Boston y el conjunto de Cincinnati.
La racha destructiva comenzó frente a los Medias Rojas donde conectó un impresionante cuadrangular con las bases llenas y estafó dos almohadillas en Boston.
Posteriormente el nativo de La Sabana castigó al pitcheo de los Rojos con otro batazo de cuatro esquinas y negoció dos transferencias hacia primera.

El nativo de Vargas mantuvo el ritmo arrollador al día siguiente despachando dos vuelacercas solitarios y sumando otras dos bases robadas a su cuenta.
Asimismo la gerencia del conjunto de Atlanta celebró la histórica producción del patrullero porque reanimó el balance ofensivo de toda la alineación de los Bravos.
Los analistas deportivos de la televisión estadounidense califican esta demostración de herramientas como una verdadera anomalía estadística dentro del joven circuito de las Mayores.
Tradicionalmente los bateadores de poder carecen de la agilidad necesaria para estafarse almohadillas con la frecuencia que muestra la estrella de la organización de Georgia.
Por el contrario, el jardinero derecho domina el arte de correr los senderos inmediatamente después de conseguir un pasaporte por la vía de los lanzamientos.
Esta combinación única de contacto y paciencia consagra al pelotero venezolano como el jugador más dinámico de toda la actual campaña en el mejor béisbol.
Por otra parte, la estrella de la organización de Georgia persigue un hito vitalicio de magnitudes colosales para el deporte de su país natal.
El estelar guardabosques de La Sabana acumula 193 cuadrangulares y se ubica a solo siete batazos de vuelta completa de redondear la mítica cifra de los 200 jonrones.
Al concretar la hazaña, el patrullero derecho sumará su nombre a una lista exclusiva conformada únicamente por sus compatriotas Bob Abreu y el camarero José Altuve.
Ellos representan hasta el momento los únicos peloteros venezolanos que combinan un mínimo de 200 estacazos de cuatro esquinas y 200 almohadillas estafadas en la historia.
Este último dato fue gracias al cronista deportivo dominicano Adán Soriano.

