New York._ Francia inició su camino mundialista con una victoria 3-1 sobre Senegal en el MetLife Stadium, en un duelo intenso, físico y cargado de historia reciente.
Desde el primer minuto, Senegal presionó alto, incomodó la salida francesa y obligó a Mike Maignan a intervenir con reflejos seguros y liderazgo constante atrás.
Sin embargo, Francia ajustó líneas, adelantó a Theo Hernández y encontró profundidad por la izquierda, donde Ousmane Dembélé desequilibró con regates, diagonales y centros peligrosos.
Kylian Mbappé asumió el rol de líder ofensivo, atacó espacios, pidió cada balón y terminó convirtiendo dos goles decisivos que cambiaron totalmente el partido hoy.
En el primero, Michael Olise filtró un pase preciso entre centrales, Mbappé controló orientado y definió cruzado, mientras el público explotó celebrando la ventaja merecida.

Bradley Barcola ingresó desde el banquillo y aportó frescura, atacó la espalda de los laterales, recibió de Adrien Rabiot y picó la pelota sobre Mendy.
Ese segundo gol dio tranquilidad a Didier Deschamps, quien movió el mediocampo con Tchouaméni y Rabiot, siempre atentos, agresivos y ordenados en la recuperación central.
Senegal nunca renunció al ataque; Sadio Mané lideró transiciones rápidas, combinó con Nicolas Jackson y generó ocasiones que exigieron cierres oportunos de Jules Koundé atrás.
Ibrahim Mbaye recortó diferencias en el descuento, aprovechó un balón suelto dentro del área y definió fuerte, dando esperanza momentánea a los Leones de Teranga.
Luego, Mbappé respondió inmediatamente, condujo una contra letal, se perfiló desde treinta metros y lanzó un disparo espectacular que selló el marcador y su noche.
Además, William Saliba y Dayot Upamecano sostuvieron la zaga, ganaron duelos aéreos, anticiparon a Jackson y dieron salida limpia, clave para mantener el control defensivo.
Con este triunfo, Francia envía un mensaje contundente al grupo, muestra jerarquía competitiva y confirma que su generación estelar llega preparada, ambiciosa y concentrada siempre.


