Editorial: Albert Pujols y el irrespeto a la crónica deportivaAlbert Pujols irrespetó a la prensa dominicana / Foto: NTI Radio

Caracas._ La reciente intervención de Albert Pujols en plataformas internacionales, donde disparó acusaciones generales contra la prensa dominicana, no es solo una desafortunada elección de palabras; es un síntoma de una desconexión peligrosa entre el atleta de élite y la realidad del oficio periodístico.

Afirmar, con la ligereza de quien no ha estado en las gradas de la crítica, que el 95% de los peloteros dominicanos se sienten «incómodos» con los periodistas de su país, es un ejercicio de victimización que ignora la profunda labor de construcción de marca y legado que la crónica dominicana ha hecho por ellos.

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El periodista deportivo en República Dominicana no es, ni debe ser, un «lambón» o un relacionista público disfrazado de comunicador.

Nuestra labor es fiscalizar, informar y, sobre todo, poner en contexto el rendimiento de quienes, siendo ídolos, siguen siendo seres humanos sujetos a los resultados de su desempeño profesional.

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Que ironías tiene la vida

Es preciso recordar al señor Pujols que, precisamente, la historia del béisbol se escribe a través del juicio de quienes él hoy desprecia.

La elección al Salón de la Fama de Cooperstown —el honor más alto al que puede aspirar cualquier jugador— es una decisión que recae, en última instancia, sobre los periodistas.

Resulta irónico que quien tanto depende del voto y el reconocimiento de este gremio para su inmortalidad, decida ahora atacar la integridad y la labor de quienes sostienen la pluma que valida su legado.

Cuidado con los «influencers» que se quieren hacer pasar por periodistas

Es preciso separar el trigo de la paja: hoy día, el ecosistema se ha visto contaminado por figuras que, bajo el rótulo de «influencers», han confundido el periodismo con el servilismo o la búsqueda de likes.

Esos no nos representan. El cronista dominicano, ese que cubre desde el más humilde estadio de la LIDOM hasta los grandes escenarios del Clásico Mundial, es un profesional del rigor.

En el Clásico Mundial de Béisbol, hemos visto cómo nuestra crónica ha sido el puente entre la pasión de un pueblo y el orgullo de ver a nuestros peloteros en el terreno.

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Nuestros narradores y analistas han enaltecido la bandera en cada transmisión, a menudo sufriendo las mismas presiones que los propios jugadores, pero con la entereza de mantener la ética ante el fanatismo.

Lo que Pujols cataloga como «irrespeto» es, en muchas ocasiones, la simple consecuencia de no aceptar una crítica técnica.

No obstante, el ex-atleta, acostumbrado a los aplausos constantes, a veces confunde el escrutinio profesional con un ataque personal.

Esa incapacidad para procesar la crítica sin reaccionar con arrogancia es, precisamente, lo que diferencia a una leyenda de un líder.

Falta de humildad

La humildad no consiste en esperar un trato preferencial o en rodearse de quienes no se atreven a cuestionar una decisión táctica errónea en el terreno.

La verdadera humildad radica en entender que, al cruzar la raya de cal, el pelotero es un servidor del juego y el periodista es el guardián de su narrativa ante la historia.

Señor Pujols, la prensa dominicana ha sido la principal vitrina de su carrera. Exigir silencio frente a los errores es pedir la muerte del periodismo.

Los cronistas dominicanos seguiremos informando con la verdad, porque nuestra lealtad es con el fanático que exige calidad y con la ética de un oficio que no se doblega ante la soberbia, por más grandes que hayan sido los números en el box score.