Tigres de Aragua / Foto: Cortesía
Maracay, Aragua._ Los Tigres de Aragua comenzaron la temporada como uno de los principales favoritos a clasificar a la postemporada bajo la dirección de Oswaldo Guillén. Sin embargo, la realidad actual es muy distinta.
A falta de seis partidos para concluir la ronda regular, el conjunto aragüeño se ubica en el penúltimo lugar de la tabla, aunque apenas a tres juegos del liderato y a uno de la clasificación.
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El campeonato ha sido extremadamente parejo, pero uno de los factores más determinantes en la posición de Aragua ha sido su pobre desempeño como visitante. Fuera de casa registran nueve victorias y 19 derrotas.
Ese es el peor récord de toda la Liga Venezolana de Béisbol Profesional y ha sido un lastre constante durante toda la campaña regular.
Desde el punto de vista ofensivo, los Tigres batean bien. Son el segundo mejor equipo en promedio ofensivo, solo superados por los Cardenales de Lara.
No obstante, el problema ha sido la falta de poder. Aragua es penúltimo en cuadrangulares con apenas 30, superando únicamente a las Águilas, que suman 23.

En contraste, el líder en ese renglón es Caribes de Anzoátegui con 69 vuelacercas, una diferencia que pesa en juegos cerrados y situaciones decisivas.
Tampoco han sido oportunos. Aunque cuentan con velocidad —47 bases robadas, segundo mejor registro de la liga— no han capitalizado esas oportunidades con batazos claves.
En el pitcheo, el equipo presenta números aceptables. Su efectividad colectiva de 4.63 es la segunda mejor del campeonato, pero la baja producción ofensiva minimiza ese rendimiento.
El relevo ha logrado 11 salvados, cuarto mejor registro del torneo, mientras que han permitido 50 jonrones, cifra alta pero tercera mejor de la liga.
Un punto negativo es la falta de dominio desde el montículo. Los lanzadores de Aragua son últimos en ponches, con apenas 333 rivales abanicados colectivamente.
La defensa ha sido uno de los aspectos más sólidos. Son segundos en porcentaje de fildeo (.978), con 63 dobles matanzas y solo 45 errores.
En conclusión, más allá de estadísticas individuales, el gran problema de los Tigres ha sido no ganar fuera de casa. Ese déficit los mantiene comprometidos, aunque el torneo aún les da vida.
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