Una temporada muy pobre / Foto> Cortes[ia
Santo Domingo, RD._ La temporada regular del béisbol profesional dominicano (LIDOM) entra en su recta final dejando un sabor amargo difícil de ignorar.
Con apenas dos equipos ya clasificados y el resto condenado a cerrar por debajo de .500, el torneo 2025 se perfila como uno de los más flojos de los últimos años en términos de calidad global.
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Estrellas Orientales, Leones del Escogido, Gigantes del Cibao y Tigres del Licey, independientemente de si logran avanzar o no a la postemporada, finalizarán con récord negativo.
Una situación poco habitual en una liga que históricamente se ha caracterizado por su paridad y alto nivel competitivo.
Uno de los aspectos más llamativos de la campaña ha sido el incremento ofensivo. Sin embargo, lejos de representar una evolución positiva del bateo, este fenómeno parece ser consecuencia directa del pobre desempeño del pitcheo.

Hasta la fecha de esta nota se han conectado 185 cuadrangulares, superando los 167 jonrones de la temporada anterior, y aún restan tres partidos por disputar. El aumento es evidente y preocupante.
Las estadísticas colectivas de efectividad refuerzan esta percepción. Al igual que en el torneo pasado, cuatro de los seis equipos presentan efectividades superiores a 4.00.
No obstante, en 2024 al menos dos conjuntos lograron mantenerse por debajo de 3.00, algo que no ocurre este año. Por el contrario, dos equipos exhiben efectividades alarmantes por encima de 3.50, reflejo de la inconsistencia desde el montículo.
El fildeo tampoco ha sido un punto fuerte. En una liga donde la defensa suele marcar diferencias, los errores han abundado.
La temporada pasada se cometieron 304 errores en 50 juegos por equipo. En la actual campaña ya se registran 290 errores y todavía faltan tres encuentros por disputar para cada conjunto, una señal clara de deterioro defensivo.
Muchos atribuyen este panorama al supuesto “súper equipo” de las Águilas Cibaeñas y a su aparente superioridad.
Sin embargo, esa explicación resulta insuficiente. Todos los equipos cuentan con las mismas condiciones y herramientas para armar planteles competitivos.
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La diferencia no está en el acceso al talento, sino en la ejecución dentro del terreno.
En conclusión, la temporada 2025 de LIDOM ha quedado a deber en casi todos los aspectos, salvo en el bateo, que ha crecido impulsado por el mal pitcheo.
La esperanza ahora se traslada a la postemporada, donde históricamente el nivel suele elevarse. Ojalá los equipos clasificados logren devolverle a la liga la competitividad, la paridad y la calidad que la han convertido en una de las más respetadas del Caribe.
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