Llegó al Citi Field buscando escapar de su pasado, al menos eso pensaron todos, creo que él también lo pensó. Era Luis Severino, aquel que un día puso el Yankee Stadium a sus pies, fue rey, dios mismo, después se perdió.
Luis Severino: de segundas oportunidades y otras historias
Sin casi sacudirse el polvo del camino, Luis Severino arribó a Queens como alguien que huye de la muerte y ante la mirada de Tom Seaver y de todo Nueva York, el dominicano creyó como nunca antes en las historias sobre exorcismos y segundas oportunidades.
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Atrás quedaron los recuerdos de un debut soñado en 2015, de aquellas temporadas de gloria en 2017 y 2018, los 19 juegos ganados, el Cy Young que pudo ser y no fue, la mala suerte y todos los demonios de ese regreso medio forzado.
Un nuevo comienzo en Nueva York
Casi diez años después de aquel primer día en la Gran Carpa con el uniforme de los Yankees, Luis Severino pasó la página y con los Mets de Nueva York se dispuso a empezar otra vez.
No era Kafka, ni Mozart, ni Schiller, no, era Luis Severino intentando olvidar esas dos últimas temporadas en el Bronx, luchando por zafarse de los fantasmas de esa campaña 2023, cuando en su hoja de servicios se reflejó un extraño récord de 4-8 y una fea efectividad de 6,65.
Y así, aquel chico nacido en Sabana de la Mar un día de febrero de 1994, cumplió 30 y entre sensaciones encontradas y la hincada latente de la nostalgia sutil, Luis Severino volvió a subir al box.
Severino volvió al box y en primavera, tras los primeros compases, hubo dudas, demasiadas dirían. Sin embargo, con el paso del tiempo, como salido de una novela de Alejo Carpentier, el caribeño las fue disipando todas.
Luis Severino, el renacido
Ganó, perdió, volvió a ganar y hace solo unas horas, frente a un público que deliraba al ver como Luis Severino le daba forma a otra de esas obras de arte que produce a ratos, el criollo quedó a solo seis outs del no hitter.
Pudo ser algo histórico, por momentos Severino encarnó a Tom Seaver, a David Cone y Johan Santana y frente a los Cachorros de Chicago pudo sentar la primera piedra de su legado con los Mets, pero no, ayer no pudo ser.
Luis Severino se fue sin decisión, lanzó 8 entradas con apenas un hit permitido y una carrera limpia, propinó 5 ponches y espació 2 boletos, pero al final el combinado de Queens perdió.
Otra vez emergieron las peores sensaciones, se habló de mala suerte, de esto y aquello, no obstante, como un hecho rotundo, lo que la mayoría de los presentes notó, fue que Luis Severino volvió a mostrar su mejor versión.
¿Un caso para Regreso del Año?
Si sucede o no, el tiempo dirá, por ahora se puede hablar de regreso, pues en 6 juegos trabajados, el quisqueyano ha dejado marca de 2-2, con un promedio de limpias de 2,31 y 31 ponches en 35 entradas de labor.
Es Luis Severino, el renacido, el hombre que hace unos meses llegó a Queens como el que huye de la muerte, pero creyó en las historias sobre segundas oportunidades y está ahí, plantándole cara al destino, intentándolo nuevamente.
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