Yankee 1927 / Foto: NTI Radio
Caracas._ La historia del béisbol conserva un capítulo dorado donde los bates de los Yankees silenciaron cualquier intento de oposición mediante una fuerza bruta sin precedentes.
Ese equipo de 1927 transformó el diamante en un escenario de absoluto dominio mientras sus figuras principales reescribían los libros de récords con cada sólido batazo.
Los Marineros refuerzan su receptoría tras la baja de Wilson
Babe Ruth personificó la destrucción ofensiva al despachar sesenta cuadrangulares en una sola zafra para establecer una marca que muchos consideraron inalcanzable durante varias décadas.
Por consiguiente el mítico Bambino elevó el estatus del juego con su imponente presencia física mientras capturaba la imaginación de los fanáticos en cada estadio visitado.
Lou Gehrig acompañó esta hazaña con una temporada de ensueño tras remolcar ciento setenta y cinco carreras mientras mantenía un promedio de bateo de trescientos setenta.

El Caballo de Hierro demostró una consistencia asombrosa al conectar cuarenta y siete vuelacercas y liderar la liga en dobles bajo la sombra de su compañero.
Earle Combs inició los ataques con una velocidad envidiable tras conectar doscientos treinta y un imparables que facilitaron el trabajo de los artilleros más pesados.
Adicionalmente Tony Lazzeri aportó una profundidad necesaria al empujar más de cien anotaciones desde la segunda base mientras castigaba a los lanzadores con dieciocho jonrones.
Bob Meusel completó este despliegue de talento con su potente brazo en el jardín izquierdo y una capacidad constante para producir batazos de múltiples bases.
Waite Hoyt lideró el cuerpo de lanzadores con veintidós triunfos tras exhibir un control magistral que mantuvo a los rivales bajo total control durante todo el año.
Asimismo el relevista Wilcy Moore sorprendió al mundo al registrar la mejor efectividad del circuito mientras aseguraba las victorias cruciales desde el bullpen neoyorquino.
Esta nómina histórica de Los Yankees selló su legado al barrer la Serie Mundial y consolidarse para siempre como la maquinaria más perfecta que pisó un campo profesional.