Tenerife, España._ El operativo de emergencia sanitaria tras el brote de Hantavirus en el puerto de Granadilla de Abona, concluyó con el desembarque total de los pasajeros pertenecientes al crucero MV Hondius.
Las autoridades canarias coordinaron un despliegue logístico sin precedentes para garantizar el aislamiento absoluto de las personas evacuadas durante el traslado hacia los vuelos internacionales.
Crucero que arribó a RD con varios casos de Norovirus
El personal médico supervisó cada movimiento de los viajeros mientras los operarios de seguridad portuaria mantenían un cordón perimetral estricto alrededor del muelle de carga.
A pesar de la complejidad del proceso los equipos de respuesta rápida lograron completar la transferencia de los últimos turistas extranjeros en un tiempo récord.
Varios países enviaron aeronaves especializadas para recoger a sus ciudadanos tras confirmarse la presencia de la variante Andes del hantavirus en la embarcación de expedición.
Los especialistas en enfermedades infecciosas confirmaron que el buque zarpó finalmente hacia los Países Bajos donde expertos realizarán una desinfección química integral de los camarotes.

La tripulación mínima permanece bajo vigilancia epidemiológica constante mientras navegan por el océano Atlántico con el objetivo de evitar nuevos focos de contagio por contacto.
Por consiguiente el riesgo de transmisión local en las Islas Canarias desaparece totalmente tras la salida del barco y la limpieza profunda de las instalaciones portuarias.
El sistema de salud pública mantiene activos los protocolos de seguimiento para los trabajadores que participaron directamente en las labores de transporte y desinfección del área.
Además los laboratorios internacionales analizan las muestras recolectadas para entender cómo el patógeno sobrevivió tanto tiempo en las superficies cerradas del navío durante la travesía.
La industria del turismo observa con atención las medidas de bioseguridad aplicadas en este incidente para mejorar los estándares de higiene en futuras rutas polares internacionales.
La calma regresa al litoral tinerfeño después de jornadas intensas marcadas por el uso de trajes de protección biológica y estrictas normativas de seguridad.

